Ir al contenido principal

EL CAMINO DEL MIEDO

Solo hay una forma de saber qué camino tomar.

El miedo está muy a flor de piel en todos y cada uno de nosotros no hay nada ni nadie que no acapare con un miedo interior.

Tienes que seguir tu miedo, el te mostrará el camino. Te enseñará que huir de lo que te asusta te hará perder el rumbo y al hacerlo te vas alejando cada vez más de lo que estabas buscando.

Si tienes algún miedo enfréntate a él y desata el nudo de temor, desatalo de una vez con todas tus ganas y fuerzas, eso, eso te dará la clave de la libertad.

Así que de ahora en adelante, cuando sientas miedo, molestia, irritación y/o preocupación, no huyas. Escucha lo que sientes. Escuchate a ti mismo, escucha tu miedo siéntelo, búscalo y enfrentalo.
Y entra con valentía a descubrir el grandísimo tesoro que eres y la fuerza interior que tienes después de tu lucha.
Los miedos siempre van a estar a flor de piel con nosotros sólo tenemos que encontrar las armas para enfrentarlos y saber convivir con ellos.



Comentarios

Entradas populares de este blog

INFINITAMENTE ROTO

"Dice estar muerto pero llora con ciertas canciones y se conmueve al filo de un libro. Él no está muerto, solo está infinitamente roto". —Elena Poe

ANSIEDAD: I

Es mi afán por no perder el tiempo, cuando es realidad el tiempo me está pasando a velocidad de la luz, ni me estoy dando cuenta. Es mi afán por darle todo lo bueno de mi a todo el mundo y a la persona que quiero. Es mi afán para que la personalidad de todos entre un poco en comprensión conmigo. Es mi afán por querer ser partirme para todos y que no vean realmente las piedras en ruina que porto dentro. Es mi afán por querer entender a todo el mundo y que me entiendan a mí. Es mi afán por una reciprocidad. Con mis afanes me estoy consumiendo, y me paro a pensar. Cuándo tendré el afán de dedicarme un poquito de tiempo para mí? De quererme un poquito más a mi? De comprenderme un poquito a mí...? Afanes de la vida misma. (@ms.zapatajunior)

CUANDO SE ACABA...

Supongo que me di cuenta de que todo se estaba acabando el día que intenté hablarte y ya no sabía cómo hacerlo sin molestarte. Y casi sin querer, por si tú... Pero no.