Tenerlo frente a mi, tan cerca, ver sus gestos, su sonrisa, sus ojos, tener esas ganas de besar sus labios, de abrazarlo fuerte y decirle lo que siento, de decirle que lo quiero, que conmigo va a estar bien, que puede confiar en mi y que pase lo que pase no voy a dejarlo solo nunca, porque lo quiero, porque lo quiero demasiado, porque me hace feliz, porque me hace bien, porque lo que siento por él es lo más sincero que hay en mi.
Solo hay una forma de saber qué camino tomar. El miedo está muy a flor de piel en todos y cada uno de nosotros no hay nada ni nadie que no acapare con un miedo interior. Tienes que seguir tu miedo, el te mostrará el camino. Te enseñará que huir de lo que te asusta te hará perder el rumbo y al hacerlo te vas alejando cada vez más de lo que estabas buscando. Si tienes algún miedo enfréntate a él y desata el nudo de temor, desatalo de una vez con todas tus ganas y fuerzas, eso, eso te dará la clave de la libertad. Así que de ahora en adelante, cuando sientas miedo, molestia, irritación y/o preocupación, no huyas. Escucha lo que sientes. Escuchate a ti mismo, escucha tu miedo siéntelo, búscalo y enfrentalo. Y entra con valentía a descubrir el grandísimo tesoro que eres y la fuerza interior que tienes después de tu lucha. Los miedos siempre van a estar a flor de piel con nosotros sólo tenemos que encontrar las armas para enfrentarlos y saber convivir con ellos.
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